enero 2009 - El Taller del Traductor
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enero 2009

La cuestión de las tarifas es uno de los temas que más preocupan a los traductores que empiezan. Es muy habitual que los traductores noveles se planteen cuestiones como: «¿Cuánto cobrar por una traducción?» o «¿Qué tarifa debo cobrar por palabra?». En estas líneas pretendo recoger unas sencillas pautas que puedan servir de ayuda a aquellos que desean obtener más información sobre este tema. 1. Dale a tu trabajo el valor que se merece (y que tiene). Quizá parezca algo obvio, pero es bastante frecuente ver comentarios del tipo: "2 000 euros por un texto de 20 000 palabras es muy caro. Si voy a tardar dos semanas, ¿cómo voy a cobrarle 2 000 euros?" que salen del teclado de traductores que empiezan. ¿Qué les ocurre? Que calculan que van a tardar unos 10 días laborables en hacer esa traducción y si por 10 días cobran 2 000 euros, si trabajasen todo el mes ganarían 4 000. ¿Cuál es el fallo? Los traductores autónomos no tienen trabajo de manera constante: hay semanas en las que no tienen encargos y otras en las que tienen que trabajar en varios proyectos al mismo tiempo, por lo que no siempre es posible facturar un mes completo....

Después del artículo Diccionarios monolingües para traducir al español publicado en Algo más que traducir, he decidido hacer una segunda parte centrada exclusivamente en los diccionarios ideológicos, que resultan útiles para traducir a la lengua de Cervantes. Por fin he podido utilizar el Diccionario ideológico de la lengua española de la editorial Vox que mencioné en el primer artículo. La clasificación de las ideas en esta obra resulta similar a la del Diccionario ideológico de Julio Casares, aunque la parte sinóptica, es decir, la parte en la que se recogen en cuadros los conceptos relacionados con las áreas temáticas delimitadas en la primera parte, incluye los términos ordenados según su clasificación numérica, en lugar de hacerlo alfabéticamente. Este sistema de ordenación me resulta extraño y poco útil a la hora de localizar un término cuyo significante desconocemos. El propio diccionario indica que los grupos de conceptos se han presentado en la parte sinóptica siguiendo el orden numérico establecido para facilitar la búsqueda en la parte analógica, pero creo que una ordenación alfabética o por categorías gramaticales habría sido más útil. La estructura de la parte analógica de este diccionario es muy similar a la del diccionario de Julio Casares, aunque nuevamente...