julio 2011 - El Taller del Traductor
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julio 2011

Parece mentira. Han pasado casi seis meses desde que escribí la última entrada y aunque en Facebook y en Twitter he seguido más o menos dando guerra, hay motivos para tan larga ausencia de la blogosfera. Todo comenzó antes del verano de 2008. En una rutinaria comprobación de la bandeja de entrada, vi una oferta de trabajo que me llamó mucho la atención. Me puse en contacto con la empresa, me enviaron una prueba y al cabo de unas semanas me decían que la había pasado. Hasta ahí todo muy bien. El caso es que pasaban los meses y nunca llegaba el momento de incorporarme. Después de varios meses de espera y de varios mensajes en los que preguntaba si finalmente me necesitaban o no, lo di por perdido. Pero se me quedó la espinita clavada, porque en noviembre de 2009 me ofrecieron un puesto similar en la misma empresa y decidí probar suerte. No era el puesto que yo quería, pero pensé que si entraba tendría más oportunidades de conseguir la plaza que realmente me interesaba. ¡Craso error! En varias ocasiones de mi vida he podido comprobar que si quieres trabajar en una gran empresa, ¡nunca debes indicar más cualificaciones que las...