abril 2013 - El Taller del Traductor
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abril 2013

Un título con doble propósito: una minideclaración de intenciones con la esperanza de retomar este blog :) y, al mismo tiempo, vale también como antesala del motivo de la entrada propiamente dicha. ¿Cuántas veces no hemos emprendido alguna acción después de pensar/decir aquello de "Qué mal están las cosas. Hay que hacer algo para cambiarlas."? Después del empujón y la iniciativa iniciales, solemos ir perdiendo fuelle ante la imposibilidad de conseguir resultados a corto plazo si nuestra motivación no tiene suficientes caballos de potencia para tirar de nosotros cuando la dichosa procrastinación nos azota. Tras miles de negativas, llega un momento en que después de llegar al estado apático modo: "Total, ¿pa' qué?", la inercia de seguir adelante o la resistencia al cambio nos llevan a coger carrerilla en medio de toda esa desazón y se produce el milagro. Decides sacar unos pocos minutos de tu tiempo para contestar a esa oferta de Proz que "sabes" que no te van a dar y a las pocas horas te envían una prueba. O te pasas la tarde del viernes rellenando un formulario de una agencia que "sabes" que no servirá para nada y el lunes te envían una traducción. O te atreves a pedirle...