Los 7 pecados capitales de los traductores noveles - El Taller del Traductor
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Los 7 pecados capitales de los traductores noveles

Los 7 pecados capitales de los traductores noveles

Facultad traducción

Los traductores somos muy perfeccionistas. Y si hay algo que nos incomoda es que nos señalen nuestros errores. Por eso quiero empezar este blog escribiendo sobre algo que vengo observando desde que empecé a trabajar como traductora y que quizá evite que alguien dé más tropiezos de los necesarios.

¿Qué errores cometen con mayor frecuencia los traductores noveles?

1. Creen que sus traducciones son perfectas.

Haber aprobado todas las asignaturas de traducción de la carrera con nota o con un cinco pelao no garantiza en absoluto que tus traducciones sean incuestionables. Si quieres trabajar como traductor (ya sea desde casa o en una empresa), prepárate para recibir críticas. No existe una traducción perfecta y habrá momentos en los que tendrás que dar tu brazo a torcer por el bien de tu salud mental. Si tu revisor te dice que debes ponerle tilde a “solo” cuando equivale a “solamente”, amablemente debes indicarle la norma, pero si él tiene la última palabra, tendrás que aceptar lo que él diga. Lo mismo ocurre si el que revisa eres tú y es el traductor quien tiene la última palabra. Y si te señalan un error y te das cuenta de que lo es, acéptalo y corrígelo. Todos somos humanos y cometemos errores. Un traductor nunca deja de aprender.

2. Se quejan de que hay mucho intrusismo en el mercado de la traducción.

Veamos qué dice la RAE sobre la palabra “intrusismo”:

intrusismo. (De intruso).

1. m. Ejercicio de actividades profesionales por persona no autorizada para ello. Puede constituir delito.”.

Aunque no recuerdo a ningún profesor que nos hablara del intrusismo, lo cierto es que este es un pensamiento bastante extendido entre los estudiantes de traducción. Quizá tiene que ver con aquello de la perfección que cometaba en la introducción, eso de que los traductores nos creemos “mejores” que el resto de los mortales en cuestiones lingüísticas, una especie de raza superior del idioma, y si alguien que no ostenta el título de traductor se dedica a ello, los que sí lo tienen (y no tienen trabajo de traductor) lo crucifican.

Volviendo a la definición de la RAE, ¿quién nos autoriza a traducir? La universidad solo nos da un título, pero no hay ningún organismo que regule la profesión y que “autorice” a ejercer como traductores a aquellos que quieran dedicarse a ello. Por lo que no podemos hablar de intrusismo. Cuando alguien habla de “intrusismo” normalmente se refiere a que hay gente que traduce sin tener la formación adecuada. Pero, ¿acaso todos los profesores de las facultades de Traducción e Interpretación de España son licenciados en Traducción? Si no disponemos de un organismo que regule la profesión, ¿cómo sabemos qué formación es la adecuada para ejercer como traductor?

3. Hacen trabajos sin estar dados de alta como autónomos.

Esta cuestión es muy interesante, porque normalmente son aquellos que dicen que hay muchos intrusos que les quitan el trabajo a los profesionales los que hacen trabajos sin estar dados de alta como autónomos. Y yo me pregunto, ¿no se incluye también en lo de ser profesional darse de alta como autónomo y pagar los impuestos que correspondan? ¿Quién es más profesional: el traductor que hace una traducción y a la hora de cobrar le dice a su cliente que como no es autónomo, que si le puede hacer un recibo, etc. o el que después de hacer una traducción entrega su factura correspondiente?

4. No escriben correctamente.

Cada cierto tiempo, llega a las listas de distribución de traducción algún mensaje de algún traductor que empieza, quejándose (normalmente por estas cosas que acabo de describir) y lo hace de una forma que no es la que se espera de un profesional. Se escriben mensajes sin tildes, con faltas de ortografía, “pq asi se scrib + rapid”… Las personas que envían estos mensajes no se dan cuenta de la imagen que están transmitiendo. ¿Acaso también escriben así cuando se comunican con algún profesor? En una lista de distribución y en cualquier medio escrito en general, debemos cuidar nuestra ortografía, ya que no sabemos quién nos va a leer. Además, ¿no se supone que somos profesionales del lenguaje? Somos los primeros que debemos cuidarlo.

5. Traducen muchas lenguas.

Muchos estudiantes escogen todas las asignaturas de idiomas que pueden porque piensan que así tendrán más trabajo. Nada más lejos de la realidad. Un traductor que pone en su currículo que traduce del inglés, francés, alemán, polaco, ruso, italiano, rumano y sueco al español y viceversa, no será tomado en serio por nadie. Lo normal es que los licenciados tengan una o dos lenguas de partida, aunque hay casos excepcionales, claro. Igualmente, aunque en la facultad haya asignaturas de traducción inversa, solo debemos traducir a nuestra lengua materna. Si hay alguien leyendo que sepa inglés, le propongo que traduzca al inglés el siguiente vídeo: Creo que hasta un nativo inglés tendría problemas para hacerlo. Por no hablar de interpretarlo. ^^

6. Traducen de “todo”.

Este es otro error promovido por los planes de estudio de algunas facultades. Si los estudiantes no tienen itinerarios y no pueden escoger muchas asignaturas, al final salen de la facultad pensando que pueden traducir todo lo que les echen porque en la facultad han hecho traducción jurídica, económica, técnica y científica. Al igual que en el punto anterior, especializarse en uno o varios campos es la única garantía de ofrecer un trabajo de calidad y que sea rentable para el traductor. Si un traductor especializado en traducción jurídica, acepta un encargo sobre microbiología, ¿cuánto tiempo tardará en hacer la traducción?

7. Ofrecen tarifas locales a clientes internacionales.

De entrada, las agencias españolas no pagan lo mismo que las agencias estadounidenses o las alemanas, por ejemplo. En estos años, en España he visto tarifas ofrecidas por agencias desde los 0,025 EUR (!) hasta los 0,08 EUR por palabra de origen (en la combinación de inglés a español). Si nos vamos al extranjero, dependiendo del país es posible ver tarifas de hasta 0,20 EUR por palabra de origen. Todo depende de múltiples factores, pero no es nada recomendable pedir, por ejemplo, a una agencia británica esos 0,025 EUR que nos ofrece una agencia española.

¿Por qué?

Muchos pensarán que si ofrecen una tarifa más baja podrán “fidelizar” a la agencia y conseguir un volumen de trabajo que asegure unos ingresos elevados (en otra entrada trataré este punto con mayor detalle), pero también es posible que al ver esa tarifa tan baja la agencia ponga en duda la capacidad y la profesionalidad del que la ofrece. Además, un cliente que contrata servicios fijándose en el precio únicamente, abandonará a su proveedor cuando encuentre a otro más barato.

19 Comments
  • Pablo Muñoz
    Posted at 13:49h, 10 noviembre Responder

    Muy buen artículo para inaugurar el blog 🙂 Respecto al punto 3, parece que sí es posible hacer algún encargo esporádico sin necesidad de pagar impuestos siempre que no se gane demasiado según dicen en:

    http://www.pymesyautonomos.com/2008/02/13-factura

    Respecto al punto 6, estoy de acuerdo contigo, pero también es cierto que el mercado te especializa también. Yo empecé a traducir acuerdos de licencia de uso de software y manuales técnicos de máquinas supercomplejas sin tener ni idea. Por supuesto, me daban más tiempo y el revisor sí tenía experiencia en el campo, así que al cabo de un tiempo me acostumbré a traducir este tipo de textos e iba bastante rápido. De hecho, creo que saber investigar rápidamente sobre un tema desconocido es una característica muy importante para un traductor. Pero vamos, volviendo al tema, está claro que especializarse te hará trabajar mejor.

  • Laura
    Posted at 17:37h, 16 noviembre Responder

    ¡Hola Elisabeth!

    En primer lugar enhorabuena por haberte decidido a dar un paso en la blogosfera… Ahora mismo te agrego a mi lista de blogs de la página de la facultad 😉

    En cuanto a la entrada, muy acertada, yo misma me reconozco en muchos puntos de los que comentas, errores que cometí y errores que veo ahora en los recién licenciados o que están a punto de hacerlo.

    Sólo comentar que en cuanto al punto 3, yo tampoco estoy dada de alta como autónoma, sino como profesional liberal, ya que tengo un sueldo principal y los trabajos que hago como traductora no llegan al mínimo como para darme de alta. Lo digo porque tengo muchos alumnos en esa situación (tienen un trabajo principal) y no tienen por qué darse de alta si van a enfocar la traducción como una actividad esporádica o secundaria.

    Con lo que escribes se me plantea la duda de si estos "falsos mitos" podrían atajarse con una mejor formación en la carrera o no hay más remedio que vivir de cerca el día a día para darse cuenta de la realidad. Desde las Facultades se están haciendo esfuerzos por incluir asignaturas que les den a los alumnos una visión algo más amplia del mundo profesional, tipo Deontología y práctica de la traducción, o Aspectos profesionales de la traducción, para aprender precisamente todos los puntos que comentas en el artículo. En fin, poco a poco. Lo importante es que las Universidades estén en contacto con el mundo laboral para poder adaptar o enriquecer en los planes de estudios los aspectos que vengan marcados por éste.

  • Olli
    Posted at 21:05h, 16 noviembre Responder

    Hola Elizabeth:

    Completamente de acuerdo en lo que comentas, excepto en dos puntos.

    Es cierto que los traductores noveles se quejan mucho del intrusismo. Pero también es cierto que he visto a traductores con quince años de experiencia quejarse de que no haya un colegio de traductores. E incluso creo que ha habido más de una propuesta seria por parte de alguna asociación de crear uno. Creo que en un mundo globalizado es una chorrada crear un colegio profesional (excepto para trabajos como médico, arquitecto y algunos pocos más).

    Sobre que los traductores noveles hacemos "de todo", completamente de acuerdo. Sin embargo, en muchos casos no nos queda otra. Claro que lo recomendable es trabajar sólo en aquellos campos de experiencia que nos son familiares o en los que tenemos formación. Sucede lo mismo con las tarifas, que no deberían bajar de un mínimo. Pero ¿qué ocurre cuando tenemos que pagar el alquiler al final de mes? ¿va a primar el ideal de profesión o tener un techo caliente?

    Estoy de acuerdo en que tenemos que dignificar la profesión entre todos, y no tirar los precios. Pero muchas veces los que están empezando no tienen otra opción.

  • Elizabeth
    Posted at 21:50h, 16 noviembre Responder

    Ya sabía yo que crearía polémica. ^^ Pero eso bueno.

    A ver si puedo recoger un poco todo lo que habéis comentado y responder a todas las cuestiones.

    Yo misma he cometido bastantes “pecados” de los que nombro aquí. Mi intención es que sirva para reflexionar y quizá ayudar a los que empiezan.

    Pablo: imagino que a no pagar impuestos te referirás a la Seguridad Social. Si haces una factura a una empresa española, te retendrán IRPF (ya estás “pagando” impuestos, quieras o no).
    En el caso de los traductores digamos “generales”, la actividad está sujeta a IVA, así que como mínimo hay que darse de alta en la Agencia Tributaria para poder ingresar ese IVA. Otra cosa es lo que la gente haga con la Seguridad Social, que ya se ve en los foros y en las listas el famoso mínimo de los 3.000 euros, pero que no está regulado oficialmente y queda a la libre interpretación del funcionario que nos toque (este tema depende mucho también de la comunidad autónoma). Lo que trataba de decir en la entrada (no trataba de hacerla muy extensa porque hay páginas y páginas sobre el tema) es que pagar impuestos también forma parte de ser profesional.

    Sobre lo de que el mercado te especializa, depende de cómo se mire. Si eres autónomo, tú eliges con quién quieres trabajar. Nadie te obliga a aceptar un trabajo y es mucho mejor rechazar un trabajo que no vas a hacer bien, antes que aceptarlo. Está claro que saber investigar es un requisito fundamental para cualquier traductor, pero si te especializas en una materia, serás más competitivo: harás las traducciones más rápido y tus precios serán más ajustados.

    En la facultad asistí a asignaturas de traducción económico-jurídica, científico-técnica, literaria, humanística. Si pusiese en mi currículo que hago todas esas especializaciones, no me tomarían en serio (al menos los que conocen el mercado). Y reconozco que yo también pensaba que había que saber traducir de todo (por eso cogí todas las asignaturas de traducción que pude coger), pero la experiencia me ha enseñado que ese no es el camino (al menos el mío ^^).

    Laura: Muchas gracias por tus palabras de ánimo. A ver si saco tiempo para poner también una lista de blogs y añado el tuyo.

    Sé que muchas personas que tienen una actividad principal y que quieren hacer traducciones esporádicas se encuentran con el problema de cómo facturar. ¿A qué te refieres con ser profesional liberal en lugar de ser autónomo? Sería interesante saber si hay alguna solución legal para esos casos.

    Creo que con Bolonia la situación no va a cambiar mucho con respecto a la inclusión de formación relacionada con el ejercicio de la profesión (ojalá me equivoque). Al menos con respecto al grado. Imagino que en los posgrados orientados al ejercicio profesional sí que se incluirán materias relacionadas con los aspectos profesionales. Aunque he leído últimamente la opinión de algunos profesores de posgrado que no están por la labor de hablar de estos temas, ya que piensan que la universidad no está para eso.

    Olli: lo del colegio de traductores depende mucho de los intereses de cada uno y de lo que conozca el mercado. Yo hablo de lo que he visto en listas y en foros y de lo que yo misma pensaba hace tan solo unos años. He visto a muchos más alumnos o recién licenciados quejarse de que no haya colegio que a profesionales con experiencia. Yo opino igual que tú: en este mundo globalizado, el único colegio posible (ya los hay en otros países), sería el de traductores jurados.

    En cuanto a traducir de todo, lo que me parece un error es que un traductor se ofrezca, de entrada, como traductor de textos jurídicos, técnicos, literarios, financieros, médicos, etc. La gente que conoce el sector no lo tomará en serio. Y me confieso de nuevo: hace unos años yo misma pensaba que había que traducir de todo para tener trabajo. ^^

    Y en cuanto a las tarifas, el problema del que hablo es ofrecer tarifas locales a clientes internacionales. Eso no se debe hacer bajo ninguna circunstancia. Un traductor que empieza no tiene por qué ofrecer tarifas *españolas* en países en los que se puede cobrar más.

    Supongamos que un traductor que empieza recibe algunos encargos de su único cliente: una agencia española que le paga 0.05 EUR por palabra de origen (EN>ES). Si un día, una agencia suiza le pide un presupuesto y el traductor no se informa de lo que se suele pagar en Suiza, al enviarle el presupuesto con la tarifa que le pagan en España pueden ocurrir dos cosas:

    a) que la agencia piense que el traductor no es competente.
    b) que la agencia piense que ha encontrado su mina de oro.

    Casi podría asegurar que un 99% de los traductores noveles (y no tan noveles, que el “dumping” también lo practican traductores con experiencia) pensarían que la situación b es la más ventajosa para ellos, ya que así se asegurarían un volumen de trabajo (si la agencia puede ofrecérselo), pero olvidan que si el cliente solo se fija en el precio, los dejará tirados cuando encuentre a alguien más barato. Y en la era de la globalización, siempre habrá alguien más barato.

    Yo misma acabo de mudarme a vivir sola y tengo una incertidumbre bastante grande. Sé que no todo es de color de rosa y evidentemente hay veces en las que no queda otra que aceptar tarifas que no nos gustan, pero no voy a ofrecerles esos 0.05 a una agencia de Suiza (por ejemplo) porque sé que allí pagan más. ¿Y cómo lo sé? Leyendo listas de traductores, buscando en Internet, leyendo foros, etc.
    Además, el primer paso para cobrar lo que uno quiere cobrar es pidiéndolo. ^^ Si uno tiene miedo, no pide lo que cree que es justo por su trabajo y ofrece una tarifa inferior para intentar ganar a un nuevo cliente, ¿cuándo espera cobrar lo que quiere cobrar? El cliente no va a subir las tarifas motu proprio.

    Hace unos años hice un curso de consolidación de empresas y aprendí, entre otras cosas, que:

    – Un traductor autónomo es una empresa. Hay que hacer previsión de gastos y un plan de negocio. Y si no ganas lo que quieres o debes ganar, hay que dedicarse a otra cosa.

    – Solo se pueden ofrecer, como mucho, dos de las siguientes cosas: calidad, servicio o precio. Si tu principal baza es el precio, cuando aparezca alguien más barato, perderás tu “ventaja competitiva” con respecto a los demás y no tendrás clientes (ingresos). Por eso creo que hay que especializarse: así ofreceremos mejor calidad y podremos aumentar los precios.

    Siempre habrá alguien que reviente el mercado, eso es inevitable. Pero si hablamos de estas cosas, quizá haya menos gente que lo haga.

  • Traduwoman
    Posted at 20:44h, 22 noviembre Responder

    En mi caso, recién licenciada creía que estaba especializada en científica solamente… pero sin embargo, con el paso del tiempo y al verme obligada a aceptar encargos de todo tipo he conseguido especializarme también en jurídica y hasta los textos médicos son mi fuerte. Y es que, aunque tarde un poquito más, los campos que me interesan mucho y para los cuales he ido adquiriendo con el tiempo más y más experiencia. De manera que, lo que en principio parecía que no era mi especialidad finalmente ha resultado ser lo que más me gusta y de lo que más me gusta traducir. Creo que uno no sale especializado de la carrera pero sí es interesante que uno decida en qué especializarse para ser “el mejor en algo” y no un “don nadie en todo”…

  • Elena
    Posted at 20:46h, 02 diciembre Responder

    Muy buen artículo, Elisabeth. Con el paso del tiempo me he ido topando con los puntos que describes y algunos de ellos los estoy empezando a percibir ahora.

    En cuanto a la especialización, creo que es importante tener en cuenta, tal como habéis comentado, que un traductor debe ir centrándose en un campo con el tiempo. Esto no significa que no pueda ni deba aceptar encargos de diversos campos, especialmente en los comienzos pero lo que no es bueno es ir saltando de un campo a otro sin rumbo fijo.

    El hecho de enfrentarse a textos de diferentes ámbitos nos puede ayudar en un principio a orientar nuestra profesión porque cuando salimos de la carrera a veces pensamos que nos gusta una especialidad pero podemos encontrarnos con otra que nos interesa más o se nos da mejor. Un consejo que me dio una traductora: Hay que estar abierto a distintas posibilidades y no cerrarse en banda.

  • Beatriz
    Posted at 15:22h, 10 marzo Responder

    En primer lugar, Elisabeth, te felicito por este blog.

    Soy licenciada en traducción e interpretación. Y digo licenciada porque, por desgracia, aún no he conseguido entrar en el mercado de la traducción desde que me licencié. Supongo que parte de culpa la tiene mi propia torpeza, pero por otro lado he de decir que salí de la facultad sin ningún conocmiento del mercado y actualmente sigo sin tenerlos.

    Hay un punto que me gustaría que se tratase más a fondo. Se trata del tema de la experiencia profesional. Por mis circunstancias personales, la única experiencia profesional que he adquirido no está relacionada con la traducción. Hace un año decidí comenzar a buscar trabajo de traducción y me encontré con la primera barrera: tanto para trabajar como autónomo, como para trabajar en plantilla se requieren como mínimo dos años de experiencia demostrable (uno en el mejor de los casos)

    ¿Cómo voy a demostrar ninguna experiencia, si por falta de la misma nadie me da la oportunidad de obtenerla?

    Se que suena a tópico, pero depués de un año sin resultados en mi búsqueda de trabajo no encuento otra explicación. Quizá este cometiendo algún otro fallo y no soy consciente de ello (todo puede ser).

    Por otro lado, escasean las ofertas para entrar a formar parte del equipo de traductores de una agencia, lo cual puedo entender. Sin embargo, lo que sí que anuncian todas o casi todas las agencias es su continua necesidad contratar los servicios de traductores autónomos, para lo que nos invitan a enviarles nuestros CV en todo momento. Así lo he hecho en tantas ocasiones, que ya ni siquiera me acuerdo. Y sin embargo, no he obtenido más respuesta que el silencio absoluto (y eso que mi combinación de idiomas, ruso-español, no es tan común).

    En fin, como ves, estoy bastante perdida. En este blog he encontrado consejos que son de agradecer y muchos otros que, por desgracia, aún no he tenido la oportunidad de aplicar. Y es que, hasta ahora, no he encontrado ningún lugar donde se hable de los verdaderos comienzos del traductor, de empezar desde 0.

  • Elizabeth
    Posted at 17:39h, 10 marzo Responder

    Hola, Beatriz.

    Hoy mismo leía en una lista de distribución un interesante debate sobre si los traductores nos vemos a nosotros mismos trabajando siempre de lo mismo. Un traductor comentaba que en el caso de las lenguas minoritarias es más difícil vivir de la traducción. Desconozco por completo cómo está el mercado de la combinación ruso-español, pero imagino que habrá menos trabajo que en otras combinaciones como el inglés o el alemán. ¿Eres traductora jurada? Si no lo eres, creo que sería buena idea que te presentases al examen.

    En cuanto al tema de la falta de experiencia, hay muchas maneras de conseguirla. Puedes traducir de manera voluntaria para organizaciones sin ánimo de lucro, por ejemplo. Hay algunas revistas electrónicas en las que grupos de voluntarios traducen artículos científicos.

    ¿A quién ofrecer tus servicios de traducción? Pues no solo están las agencias. ¿Te has presentado en el consulado o embajada de Rusia más cercanos a tu localidad? ¿Has preguntado en la Cámara de comercio qué empresas de tu provincia mantienen relaciones comerciales con Rusia? ¿Has buceado en Internet en busca de empresas con página Web en ruso y que puedan estar interesadas en traducirla al español?

    Estas ideas no son mías, las he ido recopilando con el paso de los años después de leer en listas, foros, blogs, etc. las ideas de otros compañeros. Y no las he puesto todas en práctica, a ver si ahora lo hago, que quiero impulsar mis servicios de traducción jurada. Al principio yo también estaba bastante perdida y no me podía imaginar que algún día estuviera trabajando como traductora. Pero a todos nos llega la oportunidad.

    Mucha suerte.

  • Beatriz
    Posted at 01:00h, 11 marzo Responder

    Hola, Elisabeth:

    Te agradezco enormemente tu interés y tu rápida contestación.

    La verdad es que al hablar de las agencias trataba de resumir un poco el largo proceso de búsqueda de trabajo que he llevado a cabo. A excepción de lo de la traducción jurada, que es algo que tengo en mente, pero más a largo plazo, el resto de las opciones de las que me hablas también las he puesto en práctica de uno u otro modo.

    La verdad es que yo misma tampoco estoy muy al día sobre el mercado de la combinación ruso-español (quiero decir que no tengo datos estadísticos sobre el tema). Aunque me consta, por haber trabajado durente dos años en el Consulado de España en Moscú, que es un mercado en auge y que hay muchísimas empresas que actualmente requieren servicios de traducción ruso-español en nuestro país (sobre todo en el mercado inmobiliario). Es precisamente por ello que me extraña el trabajo que me está costando ejercer mi profesión, pues me cuesta creer que haya tanta gente que hable este idioma o que haya más oferta que demanda de traductores con esta combinación.

    Tiendo a pensar que, en muchos casos, el cliente prefiere una traducción económica antes que una traducción de calidad, sobre todo por traducciones que veo por ahí que son para echarse las manos a la cabeza. Pero la falta de contacto con gente del gremio hace que todas mis suposiciones al respecto queden sin corroborar. Es por eso que me he lanzado a escribir en tu blog, para conocer la opinión de alguien que sí ha logrado dedicarse a la traducción en exclusiva.

    Con la cámara de comercio me pasó algo curioso hace unos meses. Resulta que en Barcelona, donde resido actualmente, hay una cámara de comercio Hispano-rusa. Cuando supe de su existencia me alegré, pensando que sería una fuente importante de información. Currículum en mano, acudí a la oficina para informarme sobre las empresas que tienen relaciones comerciales con Rusia, pero no quisieron darme esa información. "Ese es nuestro pan de cada día" – me dijo el señor que me recibió. Tienen una página web donde, en teoría, deberían publicase ofertas de trabajo de esas empresas, pero desde hace medio año no he visto publicada ni una sóla. Mi curriculum también está colgado en esa página, pero para contactar conmigo deben hacerlo a través de la cámara. Una vez más, sin resultados.

    La búsqueda por internet de todo lo relacionado con Rusia o el ruso se ha convertido en mi día a día. Sé que requiere paciencia, pero la paciencia es una cualidad que se pierde con facilidad, sobre todo cuando por respuesta no recibes ni siquiera una negativa, sólo silencio.

    Me pregunto si esto es algo propio de nuestra profesión en general, de mi combinación de idiomas o por qué no, tiene algo que ver con la crisis.

    En definitiva, sabía que sería difícil, pero no creí que lo fuera tanto. Espero que, comó tú dices, esa oportunidad realmente llegue algún día.

    Un saludo,

    Beatriz

    • Irene
      Posted at 14:47h, 16 noviembre Responder

      Aunque no llevo tanto tiempo como tú en esta situación, sino sólo 4 meses de búsqueda intensiva, me siento bastante identificada contigo. Mis lenguas de trabajo son el inglés y el ruso ( + español) y hasta ahora no he tenido suerte. En cuanto al tema del ruso…la verdad es que si tenemos en cuenta la combinación, deberíamos cobrar más que con inglés, aunque si miras las páginas de las agencias rusas, pagan una auténtica birria!

      Efectivamente, el mercado del ruso en España tira más por el tema inmobiliario, aparte de comercial (asuntos petrolíferos, militares, de aviación e ingeniería), y sólo quería decirte que espero que nos lleguen cosas pronto!!!

      Mucha suerte a ti también.

  • Cecilia
    Posted at 20:24h, 20 marzo Responder

    Excelente este artículo!!!!! ¿Qué opinás de las traducciones jurídicas? http://blog-de-traduccion.trustedtranslations.com

  • Roxana
    Posted at 01:30h, 31 julio Responder

    Hola Elizabeth:

    Tienes toda la razón en lo que comentas. Especialmente el punto 5 y 6 me han servido para tomar una decisión respecto a lo que pienso hacer a futuro. Soy traductora inglés-español, pero carezco de experiencia. Pensaba estudiar varios idiomas para una mejor oportunidad de empleo, pero como tú bien dices, es mejor saber bien un par de idiomas y especializarse, lo cual también haré. La verdad estaba muy confundida al respecto, hasta que leí tu blog. De verdad muchas gracias, ¡me has ayudado enormemente! Siempre es bueno saber la opinión de alguien que sabe más que uno. Por más que buscaba, nunca encontraba información al respecto. Pero gracias a profesionales como tú, que ayudan desinteresadamente, los noveles podemos progresar y ojalá, llegar algún día ser grandes traductores.

    Saludos,
    y !nuevamente gracias!
    Roxana.

  • Conchi
    Posted at 23:21h, 12 agosto Responder

    Elizabeth dice verdades como puños. El punto número 5 me ha hecho recordar este gracioso epigrama (de “Epigramatario sobre traductores”, Lulu.com):

    “A una traductora políglota”
    Traduce del ruso, inglés,
    rumano, chino, mogol,
    del griego, latín, francés…
    Muchas lenguas sabrá Inés,
    pero no sabe español.

  • Interprétation en toutes lettres
    Posted at 17:18h, 06 marzo Responder

    Pues te comento que muchas agencias de España me han contactado para hacer la traducción al Español de México de sus documentos. Aunque yo sepa que la tarifa en Europa es más cara, y que por ende les proponga los .08 euros por palabra fuente, las agencias ya tienen determinada su tarifa (0.045 euros) Y NO LA VAN A CAMBIAR. Así que se van escribiéndole a otros traductores que si aceptarán la tarifa y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
    Eso también me sucedió con un cliente en EE.UU. que creyó que por yo estar en México aceptaría una suma ridícula (.03 USD) cuando yo sé que las tarifas que manejan en los EE.UU. son muy superiores.
    En ambos casos dejé ir al cliente, argumentando que no me conviene aceptar tarifas tan bajas. Seguro que encontró a alguien que sí las acepta. Este es el riesgo de casarse con una tarifa.

  • Mary
    Posted at 19:06h, 07 marzo Responder

    Punto 2, hay un cometaba en lugar de comentaba.
    Para mí la traducción tiene mucho que ver con la intuición, más allá de los títulos, los impuestos o los (perdonables) errores que se puedan cometer al escribir.
    Una entrada muy interesante, aunque creo que nadie puede aprender de los errores de los demás. Por ejemplo, aprendí el valor de cada palabra que traduzco después de sudar la gota gorda por una tarifa baja y darme cuenta de que no me compensaba.
    Opino que en las facultades de traducción se debería abordar el futuro trabajo de los estudiantes, ya que en mi entorno todos mis compañeros son ahora autónomos, al igual que yo. Ningún profesor nos habló de impuestos o tarifas, por ejemplo.

  • Ana
    Posted at 14:01h, 03 mayo Responder

    Pese a que el articulo es del2008,es buenísimo, tanto que lo pondré de link para que colegas acá en Alemania le den un vistazo. Saludos, Ana

  • Miguel
    Posted at 00:09h, 25 mayo Responder

    “Si nos vamos al extranjero, dependiendo del país es posible ver tarifas de hasta 0,20 EUR por palabra de origen.”

    ¿En 2008 había agencias que ofrecían 20 céntimos por palabra? Madre del amor hermoso, sí que ha cambiado la cosa en estos años.

  • Hector
    Posted at 11:54h, 15 abril Responder

    ¡¡Oye, excelente blog!! Me van a servir muchísimo sus consejos, ya que empece hace un poco en una agencia de traducción, bastante nueva me parece??, se llama BigTranslation y me va bien!!

    Saludos,

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