Blog - El Taller del Traductor
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Muchas gracias a todos por la acogida del curso durante el día de ayer. Espero que le resulte de utilidad a alguien. Vamos con la lección de hoy. Cómo vender servicios de traducción (II) - Mis especialidades Semana 1, día 2 Ayer veíamos en la introducción que para poder ofrecer nuestros servicios como traductores es importante que pongamos por escrito qué hacemos, cómo lo hacemos y por qué. Hoy ahondaremos en un tema bastante relacionado con el qué hacemos: en qué nos especializamos. Ya decía el refranero español aquello de "Aprendiz de todo, maestro de nada", una máxima que está más de actualidad que nunca. Es habitual pensar que a mayor número de especialidades, más oportunidades tengo de encontrar algo, por aquello de no cerrarse a nada. Pero sin una o varias especializaciones, es como dar palos de ciego. ¿A qué clientes nos dirigimos? ¡Pues a todos! ¿Cómo busco clientes? Me apunto a todas las ofertas de Proz que se publiquen y mando mi CV a todas las empresas que pueda. Acotar nuestro campo de acción puede facilitarnos mucho las tareas de marketing y ventas y, al contrario de lo que pueda parecer, con una buena estrategia, tocar a la puerta de 1000 empresas puede...

Hacía tiempo que tenía en mente redactar una serie de entradas con un enfoque más empresarial, si se me permite el término. Así que me puse como objetivo el mes de septiembre, que siempre me motiva a empezar cosas nuevas y aquí os presento, poco a poco, el resultado. Antes de empezar, os recuerdo que en el blog hay una sección llamada "La agenda del traductor" en la que tenéis un calendario y un mapa con acontecimientos, actos y conferencias relacionados con la traducción. Sin más dilación, arrancamos el curso. Cómo vender servicios de traducción y no morir en el intento ¿De qué va esto? A los traductores nos encanta bucear entre diccionarios, pasarnos horas y horas divagando en busca de la palabra perfecta y sumergirnos en el texto original para descubrir significados ocultos y dobles sentidos imposibles. Sin embargo, se nos arruga un poco la nariz cuando pensamos en que para dedicarse a la traducción hay que hacer facturas, pagar impuestos y buscar clientes. "¡Pues a mí eso de buscar clientes me parece un rollo!" [caption id="" align="alignleft" width="400"] No clients, no money.[/caption] Pues sin clientes, no hay traducciones. Así que hay que ponerse las pilas y salir a la calle a venderse. Ojo, las agencias...

Ayer circulaba por las redes sociales el siguiente vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=xpeA-LaIb28 Después del choque inicial, busqué la conferencia completa en español y me encontré con esto: https://www.youtube.com/watch?v=Ek-FdQy3nXw A partir del minuto 20, cambian de intérprete y se escucha a un chico que sí es nativo. Tras ver esto, creo que es bastante evidente que no contrataron a la primera persona que pasaba por allí. Lo que me pregunto es qué pasó para que tuviera que interpretar al español una inglesa o estadounidense. Hay que tener en cuenta que la Gamescom se celebra en Alemania. ¿No encontrarían a suficiente gente? ¿Tendrían alguna baja a última hora? No voy a entrar en la terminología especializada porque supongo que encontrar intérpretes de conferencia españoles en Alemania ya de por sí es difícil, como para que estén especializados en videojuegos. Aunque algo de documentación no les habría venido mal. ¿Tendrían tiempo de prepararse? En la facultad se nos enseña lo importante que es documentarse, pero en la vida real también hay situaciones que distan mucho de ser las ideales o las que esperabas. [caption id="" align="alignleft" width="276"] Intérpretes[/caption] Esto me ha hecho reflexionar sobre la primera vez que hice una interpretación "oficial" fuera de las aulas. Hace muchos años ya, se...

[caption id="" align="alignleft" width="213"] Qué duros son los comienzos.[/caption] Cómo hacerse un hueco en el mundo de la traducción profesional Estos días he leído varias entradas de otros blogs en las que se trataba de forma bastante positiva la inserción laboral o profesional de los futuros traductores. Lo cierto es que, a pesar de que el entorno actual no es nada favorable en España, empezar en un oficio nunca ha sido fácil. Y el mundo de la traducción profesional es un claro ejemplo de ello. Corría el año 2003. Mis compañeros de promoción y yo estábamos en cuarto y se oían por los pasillos muchos comentarios acerca de lo que haríamos al acabar la carrera. Hasta ese año, a pesar de que yo y el francés no nos llevábamos muy bien, siempre había imaginado que los traductores "de verdad" estaban en las instituciones europeas o traduciendo libros. No fue hasta inscribirme en aquella misteriosa asignatura llamada "localización de software" ("Será buscar programas para traducir, ¿no? Interesante.", pensé antes de hacer la matrícula) cuando descubrí que podía hacer muchas más cosas y olvidarme un poco de mis traumas con el francés (desolée...

Un título con doble propósito: una minideclaración de intenciones con la esperanza de retomar este blog :) y, al mismo tiempo, vale también como antesala del motivo de la entrada propiamente dicha. ¿Cuántas veces no hemos emprendido alguna acción después de pensar/decir aquello de "Qué mal están las cosas. Hay que hacer algo para cambiarlas."? Después del empujón y la iniciativa iniciales, solemos ir perdiendo fuelle ante la imposibilidad de conseguir resultados a corto plazo si nuestra motivación no tiene suficientes caballos de potencia para tirar de nosotros cuando la dichosa procrastinación nos azota. Tras miles de negativas, llega un momento en que después de llegar al estado apático modo: "Total, ¿pa' qué?", la inercia de seguir adelante o la resistencia al cambio nos llevan a coger carrerilla en medio de toda esa desazón y se produce el milagro. Decides sacar unos pocos minutos de tu tiempo para contestar a esa oferta de Proz que "sabes" que no te van a dar y a las pocas horas te envían una prueba. O te pasas la tarde del viernes rellenando un formulario de una agencia que "sabes" que no servirá para nada y el lunes te envían una traducción. O te atreves a pedirle...

Aeropuerto de Fráncfort, 6:30 de la mañana del 24 de diciembre de 2011 Terminal 2, puerta D23 Miro hacia atrás mientras espero a que abran la zona de embarque del vuelo que me llevará a pasar las vacaciones de Navidad en Gran Canaria. Dentro de unas semanas se cumplirá un año del comienzo de mi viaje como traductora emigrante en tierras alemanas. A lo largo de estos meses he pasado por diferentes estados de ánimo. Desde la euforia inicial y la emoción de los primeros meses, hasta la inevitable morriña que nos afecta a todos cuando las emociones empiezan a equilibrarse. El país que era nuevo y desconocido empieza a adquirir colores familiares y rutinarios; la tierra natal que muchas veces resultaba monótona y aburrida se convierte ahora en la tierra prometida. Diciembre es el mes de los propósitos para el año nuevo. Además de retomar algunos idiomas que dejé aparcados en diferentes momentos de mi vida, me gustaría darle un toque de aire fresco al blog. Tengo varias ideas que llevo barajando desde hace un tiempo, aunque me gustaría probar diferentes cosas a modo de experimento. Otro de los propósitos es asistir como mínimo a dos congresos de traducción. También me gustaría...